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Historia de la Delegación de Washington
Europa crea lazos:
la Comisión Europea cumple 50 años en Washington*

Presidente Eisenhower (izquierda) y Jean Monnet
En 2004, la Oficina de la Comisión Europea en Washington celebró su quincuagésimo aniversario, que venía a conmemorar la longevidad y el éxito de la integración europea y la permanente importancia de la asociación transatlántica.
La Oficina se creó en 1954, momento en que los Republicanos controlaban las dos cámaras del Congreso. Dwight D. Eisenhower era Presidente de los Estados Unidos, y Richard M. Nixon su Vicepresidente. John F. Kennedy era un joven senador por Massachussets y Lyndon B. Johnson el líder democrático del Senado. Winston Churchill se hallaba en sus últimos meses como Primer Ministro de Gran Bretaña. George H. W. Bush se dedicaba a los negocios en el oeste de Tejas, y William Jefferson Clinton y George W. Bush acudían a la escuela primaria.
La serie de acontecimientos que dieron lugar a la creación de una Oficina se desencadenaron el 11 de agosto de 1952, al convertirse los Estados Unidos en el primer país no miembro en otorgar reconocimiento internacional a la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA). El entonces Secretario de Estado de los EE.UU., Dean Acheson, envió una nota diplomática, en nombre del Presidente Truman, a Jean Monnet, primer Presidente de la Alta Autoridad de la Comunidad, precedente de la Comisión Europea. En su nota, Acheson manifestaba lo siguiente:
«De conformidad con el Tratado, los Estados Unidos abordarán en adelante los asuntos siderúrgicos a través de la Comunidad … Todos los estadounidenses acogerán como yo con gran satisfacción esta nueva institución, confiados en que se desarrollará tal y como sus fundadores han previsto y colmará las esperanzas que tantos han depositado en ella.»
Un año después, los Estados Unidos fijaron su representación ante la CECA en Bruselas, que celebró su quincuagésimo aniversario en 2003. Monnet actuó a la recíproca eligiendo Washington como primer escenario de la CECA en el exterior. Su rápida actuación estuvo también motivada por el retroceso político que acusaba Europa, pues habían fracasado los planes de creación de una Comunidad Europea de Defensa y albergaba el temor de que las autoridades de los EE.UU. perdieran su entusiasmo por el proyecto europeo de integración.
Monnet era una persona excepcionalmente bien relacionada en las esferas de Washington, por haber ayudado a coordinar el programa de préstamo y arriendo durante la Segunda Guerra Mundial, y la Oficina inició su andadura en una época en la que, a menudo, los políticos estadounidenses mostraban más entusiasmo por la integración europea que muchos europeos. Monnet encargó a George Ball, letrado americano para los intereses de la Comunidad del Carbón y del Acero, que organizara la Oficina. Ball contrató a Leonard Tennyson, antiguo periodista y funcionario que había intervenido en el Plan Marshall, para que supervisara el día a día de las operaciones. Rápidamente, se instaló una oficina, de dos estancias, junto a Cleary and Gottlieb, bufete de Ball, en el Southern Building, Fifteenth Street NW. Esto muestra la simbiosis entre Ball y el movimiento europeo, que influyó marcadamente en la política americana de las Administraciones Kennedy y Johnson, época en que Ball desempeñó un puesto de alto funcionario en el Departamento de Estado.
El titular del primer Boletín de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, escrito por Tennyson en octubre de 1954, traslucía la amplitud de las ambiciones de integración europea de esa época: «Hacia un Gobierno Federal de Europa». Su primer párrafo resumía las posibilidades y dilemas que se abrían ante la Oficina de Washington: «Hoy Europa está en marcha hacia su unificación. Sin embargo, los detalles de esta evolución son poco conocidos y pocos comprenden su alcance …».
En un escrito sobre estrategia de información redactado por Tennyson el siguiente año, se decía:
«Entre los círculos más informados, la presunción inicial de que la CECA era un cartel, con objetivos dirigistas, o simplemente otra organización internacional impotente, está siendo gradualmente rectificada. Algunos americanos influyentes están empezando a reconocer que representa un logro sin precedentes en la vía hacia el federalismo europeo, y un fuerte impulso a la libertad y el progreso en la economía del mundo occidental. Sin embargo, ... el pleno reconocimiento de la Comunidad como símbolo de la unificación no llegará hasta que se produzca otro gran avance ...».
Tennyson y otros veteranos de la Oficina destacaron que en ese período y durante toda la década de los sesenta llamaban a una puerta normalmente abierta. Monnet conocía al Secretario de Estado americano, John Foster Dulles, desde la creación de la Liga de las Naciones, y al Presidente Eisenhower desde la Segunda Guerra Mundial. Igual acceso al Despacho Oval mantuvo con el Presidente Kennedy. Aunque Monnet y Kennedy eran apenas coetáneos, desarrollaron una relación muy cordial.
La relación EE.UU/CE se vio también favorecida por el hecho de que los asuntos a tratar en ese momento suscitaban menos diferencias de lo que lo harían posteriormente, tanto en el ámbito de la política estadounidense como en las relaciones entre los Estados Unidos y Europa. El gran esfuerzo legislativo se plasmó en la Trade Expansion Act (Ley de Desarrollo del Comercio) de 1962, cuyos objetivos eran rebajar los aranceles y desarrollar el comercio dentro de un Mercado Común Europeo, que se esperaba aceptara al Reino Unido entre sus miembros. Los dirigentes tanto empresariales como sindicales del sector siderúrgico y del sector de la automoción respaldaron con entusiasmo la legislación, por contraste con la actitud mucho más fría que habían de mostrar ante la liberalización del comercio décadas después. Que surgieran tensiones en el futuro era inevitable, a medida que avanzara el proceso de integración europea y la expansión del comercio mundial.
La mayor disputa de esos primeros tiempos fue la denominada «guerra del pollo», el primer dossier agrario de gran relieve, que, lamentablemente, no sería ni mucho menos el último. Los criadores de pollos de Arkansas intentaban bloquear la importación de pollos europeos, y contaban con un poderoso aliado: el presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores del Senado, J. William Fulbright. El senador de Arkansas llegó incluso a amenazar con recortar las tropas de los EE.UU. en la OTAN, antes de que este asunto se remitiera a un Comité del GATT para que adoptara una resolución, pero no antes de que políticos europeos como el Canciller alemán Konrad Adenauer pudieran apreciar que el poder discurre por extrañas vías en Washington.
El crecimiento y «europeización» de la Delegación eran también inevitables. Los pequeños despachos del Southern Building fueron sustituidos a principios de 1963 por varias suites del Farragaut Building, en Farragaut Square, y, gradualmente, fue aumentando el número de funcionarios de la Comisión Europea procedentes de Bruselas. Pronto la Delegación se instaló en el 2100 de M Street, NW, al igual que muchas oficinas de Washington, que abandonaron el centro antiguo para trasladarse más al norte y al oeste de la Casa Blanca.
En opinión de Tennyson, el proceso de europeización se aceleró una vez que la Comunidad inicial se amplió a otros tres miembros (Reino Unido, Irlanda y Dinamarca) en 1973, y la Delegación adquirió también mayor relieve, pues recibió de la Administración Nixon pleno reconocimiento diplomático. A fin de lograr el tratamiento de Embajador para su representante, la Comunidad situó a la cabeza de la Delegación, en 1971, a una persona que ya gozaba de esa distinción, el diplomático italiano Aldo Mario Mazio. Tres años después fue reemplazado por Jens Otto Krag, antiguo primer ministro danés.
El primer funcionario de la Comunidad al frente de la Delegación fue Fernand Spaak, que ocupó el cargo en 1977, aportando la reputación de su padre (Paul Henry Spaak, estadista belga fundador del movimiento europeo) y su propia experiencia política al desempeño de un puesto que, cada vez más, presentaba ramificaciones externas a Washington.
Las ramificaciones externas comportaban difundir la Comunidad entre las pequeñas y grandes ciudades de todos los Estados Unidos y entre la prensa del país. Spaak, en particular, apostó por acercar la Comunidad a la población, insistiendo en aprender el nombre del equipo local de béisbol y en saber si el alcalde era republicano o demócrata. Visitó entre 47 y 50 estados, llevando el mensaje de la Comunidad al Club Rotary y al Club Kiwanis, así como a otros foros del país.
Roland de Kergorlay, funcionario francés de la Comunidad, sustituyó a Spaak y fue a su vez sustituido, en 1992, por otro funcionario de la Comunidad, su principal negociador en asuntos comerciales, Sir Roy Denmann. A su llegada, Denman estaba ya familiarizado con muchos funcionarios de Washington, especialmente del ámbito del comercio, que había sido su especialidad durante décadas. Su mandato estuvo marcado por toda una serie de disputas comerciales particularmente difíciles, en sectores tan variados como el del acero y la pasta. Sin embargo, al igual que Spaak, y siendo aún más versado en la historia y la política de América, puso todo su empeño en llevar su voz más allá de Washington y consiguió hablar en los 50 Estados.
La designación del sucesor de Denmann, Andreas Van Agt, fundió dos tradiciones, pues se trataba de un antiguo político que había sido primer ministro de los Países Bajos, pero que había trabajado también para la Comunidad en calidad de jefe de la Delegación de Tokio. A partir de Van Agt, el jefe de la Delegación presenta sus credenciales ante el Presidente de los EE.UU, y no ante el Departamento de Estado. Su mandato vio como se complicaban cada vez más las relaciones entre la Unión Europea posterior a la guerra fría, en proceso de expansión y profundización, y los Estados Unidos, en todos los terrenos, desde la Ronda Uruguay de Comercio hasta las ramificaciones del mercado único y el Tratado de Maastricht. Esta ampliación de los temas a tratar dio lugar a un aumento de personal, y en 1995 la Delegación se trasladó a su actual ubicación en 2300 M. Street, NW.
En octubre de 1995, Hugo Paemen fue designado sucesor de Van Agt. De nacionalidad belga, Paemen inició su carrera como diplomático belga antes de trabajar para la Comisión. Como Denman, su experiencia hundía sus raíces en el comercio, habiendo sido el principal negociador de la Comisión durante la Ronda Uruguay. La gestión de Paemen se caracterizó por un estrechamiento de los lazos comerciales y de inversión, así como por diversas disputas comerciales de gran relieve. En ese período, además, se firmó la Nueva Agenda Transatlántica o «NAT», que establecía un marco más estratégico para la cooperación UE/EE.UU en toda una serie de asuntos de alcance bilateral, regional y mundial. Partiendo de la Declaración Transatlántica de 1990, la NAT reconocía la capacidad, siempre en aumento, de la UE no ya como potencia económica, impulsada, además, por el éxito del lanzamiento del Euro en 1999, sino también como protagonista de la política internacional. Aunque sus servicios como embajador finalizaron en 1999, Paemen sigue participando activamente en los asuntos transatlánticos. Entrevistado poco antes de su marcha, Paemen destacó como su mayor logro la creación del programa de Centros de la Unión Europea de la Comisión, que financia actividades de enseñanza, investigación y divulgación en universidades de todos los EE.UU.
En enero de 2000, asumió el cargo de Embajador Günter Burghardt, que había sido anteriormente funcionario de la Comisión durante tres décadas y había desempeñado, en último lugar, el cargo de Director General de Relaciones Exteriores. Fue subjefe de personal de Jacques Delors, Presidente de la Comisión, al que acompañó como Consejero Diplomático y Director Político en sus muchos encuentros con sucesivos Presidentes de EE.UU, iniciados en la primavera de 1985 con una visita al Presidente Reagan.
Entre 2000-2004 surgieron las tensiones más graves en las relaciones UE/EE.UU, en torno a diversos problemas internacionales, entre otros Iraq, pero ese período se caracterizó también por un incesante aumento del volumen de comercio y de inversión y una intensa cooperación en la lucha contra el terrorismo tras los ataques del 11 de septiembre de 2001. El influjo internacional de la UE se ha visto acentuado con el desarrollo de la Política Exterior y de Seguridad Común, en la que se encuadra la Estrategia de Seguridad adoptada en diciembre de 2003, y la histórica ampliación a 25 Estados miembros el 1 de mayo de 2004. El 6 de mayo de 2004, se celebró el quincuagésimo aniversario de la presencia de la Comisión Europea en EE.UU, con una recepción en el Departamento de Estado estadounidense en la que pronunció unas palabras el entonces Secretario de Estado norteamericano Colin Powell, y también el Sr. Burghardt.
Burghardt consideraba su principal misión el restablecimiento de la confianza en la asociación transatlántica entre EE.UU y una UE ampliada y fortalecida, la relación bilateral estratégicamente más importante del mundo. Ello no hizo sino intensificar el trabajo de la Delegación al emprender otros cincuenta años de proyección de la Europa unificada en Washington y en todos los EE.UU.
En diciembre de 2004, asumió el cargo de Embajador y jefe de la Delegación el antiguo primer ministro irlandés John Bruton.
*Adaptado a partir de «Building European Ties in Washington: Europe's US Delegation 40 Years Later» [Europa crea lazos en Washington: la Delegación de Europa en los EE.UU. 40 años después], de Mike Mosettig.
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